La agricultura urbana un brote de esperanza entre cinturones de asfalto.

En las metrópolis, donde el cemento casi devora la tierra fértil, millones de niños crecen sin ver cómo brota un tomate en la planta, pero está surgiendo una nueva corriente que trae un rayo de esperanza a millones de familias, muchas de ellas Latinas. 

En Estados Unidos, el 80 por ciento de la población vive en áreas urbanas y millones no tienen acceso a los alimentos nutritivos como son las verduras y frutas. Las consecuencias son devastadoras: obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.  

Como rayo de esperanza se ve el cambio paulatino iniciado por la agricultura urbana. Una alternativa en la lucha por la inclusión, la justicia y la equidad social que está transformando mentalidades y rompiendo esquemas mediante métodos innovadores como: jardines comunitarios, granjas en las azoteas, granjas en bodegas, producción vertical, patios traseros, hidroponía y todo tipo de jardines ubicados dentro de los cinturones metropolitanos.  

Las razones por las cuales los agricultores urbanos siembran son tan diversas como ellos mismos. Algunos lo hacen motivados por la curiosidad y para sentir el orgullo de producir sus propios alimentos. Otros tienen metas ambiciosas quieren combatir la inseguridad alimentaria, mitigar la pobreza, cuidar el medioambiente, iniciar su propio negocio, dar a los niños la oportunidad de estar en contacto con la naturaleza. Además, que enseñando a los adolescentes que en agricultura hay oportunidades profesionales se mantiene viva esta práctica.  

UC ANR promoviendo sus principios comunitarios, ha estado presentando, vía zoom a través del Programa de Investigación y Educación en Agricultura Sustentable SAREP, una serie de 6 talleres en apoyo a los agricultores pequeños que han sido históricamente marginados de las oportunidades de entrenamiento y financiamiento.  

Chanowk Yisrael, un agricultor urbano y afroamericano exitoso quien ha adoptado para su granja familiar el lema: Transformando en algo bueno el vecindario, se presentó recientemente en uno de los talleres y compartió sus experiencias 

El y su esposa Judith, iniciaron en 2007 en su patio trasero una granja familiar, ubicada, en el 4505 Roosevelt Ave, en Sacramento, California. Una comunidad con alto índice de desempleo, pobreza y criminalidad y poco acceso a los alimentos nutritivos.

Sin tener experiencia alguna y a pesar de vivir en un área donde los veranos son brutalmente calientes, un día le dijo a su esposa “vamos a empezar una granja” y ella le respondió “sabes que vivimos en un área urbana.”

Las primeras plantas se marchitaron. “Nadie inicia un jardín en julio, dijo Yisrael, añadiendo que quienes viven en las ciudades conocen poco sobre los ciclos de la naturaleza. Entonces, participó en talleres de comunitarios de agricultura y finalmente la tierra le recompensó su perseverancia con 110 libras de una variedad de alimentos como repollo, melón, tomates, calabazas y pepinos.

“Fue un día mágico,” sostuvo Yisrael. Entonces, involucró a los hijos, todos empezaron a cultivar, cosechar, cocinar y a comer en familia. “Vimos que producir los alimentos se extiende más allá que solo comer,” dijo el agricultor “Y con tan solo unas plantas en el patio trasero, nuestra visión ha crecido hasta demostrar a las comunidades que hay oportunidad en la tierra.”

La granja urbana Yisrael es actualmente un negocio familiar que promueve la agricultura entre niños y adolescentes.

“Trabajamos más con los niños porque la mayoría de los jóvenes en las urbes no tienen ni idea de la trayectoria profesional que pueden seguir y esto ocurre cuando se crece en áreas desconectadas de la agricultura”, indica Yisrael, quien además quiere cambiar la mala reputación de su vecindario. “Queremos que el vecindario sea un lugar en donde hay algo más que pobreza y delincuencia”, dijo el agricultor.

Yisrael mantenía sus propias resistencias a la agricultura debido a la opresión que sufrieron sus ancestros, pero aprendió que la cultivar es también una herramienta para la equidad y justicia social.

El y su esposa compraron un terreno en el condado de Amador y están participando en la actividad política para elevar su voz y eliminar reglamentos que obstaculicen su proyecto. Su primer logro fue obtener un permiso para poder vender las frutas y verduras que ellos no consumían y más tarde se unió a otros agricultores pequeños.  En 2017 se aprobó en California la ley Farmer Equity Act of 2017para derribar barreras que impiden que la gente de color obtenga acceso a la asistencia técnica y a la ayuda económica. También se formó la organización California Farmer Justice Collaborative cuya misión es establecer un sistema alimentario justo.

¿Cómo empezar?

UC Small Farm Program  Provee recursos y herramientas de mercadotecnia y administración a granjas pequeñas.

California FarmLink  sirve a las comunidades del Norte, Costa Central de California y el Valle Central con acceso a las listas de préstamos y listados de terrenos disponibles.

Microloans - USDA's Farm Service Agency (FSA) tiene recursos incluyendo préstamos pequeños o que puede ser apropiados para algunos agricultores urbanos.

¿Sabía qué?

SAREP está ofreciendo una serie de seminarios en inglés en apoyo a la agricultura sustentable diversidad y equidad.  Si quiere conocer más vaya a:

Farm Workers are Farmers  - Presenta la importancia de los trabajadores agrícolas en California y se sugieren ideas de cómo los consejeros de Extensión Cooperativa pueden apoyar a los trabajadores para lograr la sustentabilidad de la agricultura.

Equidad racial y servicio a los agricultores de color – Proporciona información y oportunidades de entrenamiento a agricultores y ganaderos de color que históricamente han sido desatendidos por las instituciones de extensión educativa.

Urban Agriculture – Conozca más a través de este video (en inglés) sobre las oportunidades y retos de 13 agricultores urbanos en California.


By Norma De la Vega
Author - Broadcast Communications Specialist III